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Noticia de El Correo.

El pequeño comercio vive una tragedia que deja un reguero de parados y persianas bajadas. Hay 5.000 comerciantes menos que hace diez años y el año pasado fue el peor. Se cerraron 300 negocios en Bizkaia. El Parlamento vasco ha aprobado encargar un análisis de medidas o incentivos fiscales que puedan servirle como revulsivo. El sector da de comer a 140.000 persona s y supone el 11% del PIB en Euskadi, según el parlamentario de EH Bildu Iker Casanova, que pidió, primero, bajar los impuestos que afectan a la actividad y, después, gravar a las grandes superficies y al comercio electrónico.

Aunque todos los partidos están de acuerdo en la necesidad de apoyar a los pequeños comerciantes, la iniciativa que salió adelante este jueves a la mañana finalmente fue una enmienda de totalidad del PNV y el PSE, en cuya votación se abstuvieron los demás, por la que se emplaza a las «instituciones competentes» a analizar, en el seno del Órgano de Coordinación Tributaria que componen técnicos del Gobierno vasco y de las diputaciones, los posibles incentivos fiscales a los pequeños establecimientos, que están sujetos a una amplia gama de tributos, desde locales, hasta forales.

Después, estas medidas deberían ser aprobadas por las Juntas Generales de los territorios. Además, el Parlamento pide al Gobierno vasco que «consensúe» con el sector los criterios sobre horarios y períodos de rebajas. El Parlamento también insta al Ejecutivo a incluir en los Presupuestos los programas «que más consenso aúnen en el sector comercial». Otro de los compromisos que se han alcanzado es que el presupuesto del área de Comercio autonómica se incremente de igual forma al de su departamento, el de Turismo, Comercio y Consumo.

El parlamentario de EH Bildu Iker Casanova defendió que el pequeño comercio está en una situación de «desastre y apocalipsis» por culpa de varias cosas: los salarios bajos, la falta de apoyo, las facilidades que se le ponen a las grandes superficies, el comercio electrónico… Desde el PNV, Luke Uribe-Etxebarria lo negó. Recordó que el Gobierno vasco cuenta con un plan estratégico para impulsar el pequeño comercio, que se encuentra en un proceso de «profunda transformación, sobre todo, por el cambio de hábitos de los consumidores», por lo que considera clave la digitalización de los establecimientos tradicionales, sumada a la acción «pública». Y dijo que la densidad comercial en Euskadi es mayor que la de Europa. Aun así, quiso alertar de que «la cifra de pequeños comercios seguirá bajando».

La socialista Susana Corcuera subrayó que el Gobierno vasco actúa con diferentes programas de apoyo y cree que «el enemigo está fuera de nuestras fronteras». Los socialistas piensan, en este sentido, que aunque algunas medidas fiscales puedan servir de incentivo, la clave está en los planes de modernización y para incrementar la competitividad del sector. «La fiscalidad es solo una herramienta más».

Grandes superficies

El Órgano de Coordinación Tributaria también será el encargado de analizar los gravámenes que habrá que aplicar al comercio electrónico, algo con lo que todos están de acuerdo y, en su caso, los impuestos a las grandes superficies, un tema en el que el PNV y el PSE no se mojaron. El parlamentario de Elkarrekin Podemos Julen Bollain solicitó gravarlas por su impacto en el medio ambiente tal y como ya se hace en comunidades como Navarra y Cataluña. Casanova, de EH Bildu, alertó de un fallo de forma al plantear la iniciativa. Aun así, aseguró apoyar este impuesto y acusó a los partidos que sustentan el Gobierno de «esconderse como un gato».

La propuesta las dos formaciones de izquierdas cayó y PNV y PSE derivaran también este debate a este grupo de especialistas. «Hoy ha habido compromisos muy claros en materia de comercio, que no se alcanzaban desde hace dos legislaturas. Así que no nos acuséis de escondernos», defendió Corcuera. Uribe Etxebarria lanzaba a Elkarrekin Podemos que su «propuesta es limitada, ya que pretende gravar solo a las grandes empresas cuando nuestra propuesta engloba más que la suya, porque incluye a internet, que escapa a las administraciones fiscales vascas y hay que darle una vuelta».

El parlamentario popular Antón Damborenea agregó que «entendemos que el comercio electrónico tiene que estar gravado como el resto», pero se opuso al impuesto a las grandes superficies, que dijo, ya pagan el impuesto de Patrimonio. De paso, pidió que bajen el IRPF de los autónomos. El Parlamento vasco aprobará medidas concretas para el comercio en un pleno monográfico que se celebrará dentro de un mes.